jueves, 13 de noviembre de 2014

Para mi vida...

Al decidir ingresar nuevamente a las aulas no puedo negar que sentí un poco de temor. Tuve que tomar la decisión de atreverme, sí, de atreverme a romper ese miedo que me hizo dudar que sería capaz de sentarme en un pupitre después de tantos años.

Sabía que existirían muchos conceptos que no me serían del todo desconocidos, pero a pesar de eso sentía miedo. Por un momento casi flaqueo, pero no le hice caso al pensamiento negativo y me "tiré al ruedo".

Luego de algunas semanas, el temor se convirtió en emoción, una emoción de aprender cosas nuevas, sí, cosas nuevas, a pesar de que pensé que escucharía cosas que me podían ser conocidas, no fue así.

Para mi vida, este curso ha sido invaluable, aunque todos los días me comunique, he aprendido a valorar mi tiempo con mi familia y ahora valoro más lo que digo, porque cada palabra puede marcar para la eternidad a alguien.

Cuando llegué por primera vez a la clase, me sentía alejada de todos, ahora me siento cerca, y hasta me hacen falta mis compañeros.

Ahora sé que comunicarse bien, saber explicar con palabras sencillas lo que pienso, siento o hago, hace que me entiendan mejor. Sé que también es importante quedarme callada, sé que puedo y debo hablar con ahínco cuando lo que voy a decir no transgrede a nadie.

Pienso mucho en lo importante que es saber decir las cosas en su tiempo y momento, saber que si no me explico bien es complicado valoren lo que digo.

Fue como devolverme en el tiempo, que lindo...